Emprendimiento
Estado del emprendimiento en España: lo que dicen los datos y lo que no cuentan
España cerró 2025 con 127.533 sociedades mercantiles creadas, un 7,9 % más que el año anterior, y roza los 3,5 millones de trabajadores autónomos. Con esos titulares parece que el país emprende con fuerza. He participado en más de cien negocios pequeños y he visto el otro lado desde comités de dirección de grandes compañías, y mi lectura es menos cómoda: las estadísticas miden altas, no negocios viables.

Lo que dicen los datos oficiales
Autónomos y sociedades
En agosto de 2026 había 3.483.209 trabajadores autónomos afiliados, 65.945 más que un año antes (+1,93 %), según el Ministerio de Trabajo. El INE contó 127.533 sociedades creadas en 2025 frente a 26.073 disueltas, con un capital medio suscrito de 45.217 €. El censo de empresas activas alcanzó 3.310.824 a 1 de enero de 2025, un 1,7 % más. En autoempleo, España no es una excepción: según las cuentas nacionales de Eurostat, los trabajadores por cuenta propia suponen el 14,2 % del empleo, la misma proporción que la media de la UE.
La foto del GEM
El informe GEM España 2025-2026, con una encuesta a 30.879 personas, sitúa la tasa de actividad emprendedora (TEA, negocios de menos de tres años y medio) en el 7,8 % de la población adulta, frente al 7,2 % de 2024. Lleva cinco años seguidos subiendo. El emprendimiento consolidado llega al 7,4 % y la intención de emprender en los próximos tres años, al 13,8 %.
Necesidad y miedo
El GEM también pregunta por qué se emprende. En 2025, el 67 % de los emprendedores recientes dice que lo hace «para ganarse la vida porque el trabajo escasea»; entre los consolidados, siete de cada diez. A la vez, el 57 % quiere ofrecer algo diferente y el 54 % crear riqueza. Las motivaciones se mezclan, pero la necesidad manda. El freno cultural sigue: el 53 % de la población adulta afirma que no pondría en marcha un negocio por miedo a fracasar. Ha bajado desde el 64 % de 2020, pero España se mantiene entre los países donde más pesa ese temor. Solo el 37 % cree que aquí es fácil iniciar un negocio.
Darse de alta no es tener un negocio
La primera trampa es contar altas como empresas. De los casi 3,5 millones de autónomos, el 85,9 % no tiene ningún asalariado; de los que sí tienen, el 52,4 % emplea a una sola persona. Uno de cada cuatro (25,8 %) cotiza por la base mínima, y ese grupo creció un 24,7 % en un año. El INE coincide: el 54,4 % de las empresas activas no tiene asalariados y el 81,6 % tiene dos o menos. De las empresas nacidas en 2023, el 76,1 % arrancó sin empleados.
Y luego está la supervivencia. De las empresas nacidas en 2018, el 41,9 % seguía viva cinco años después; casi una de cada cuatro no llega al primer aniversario. Solo en agosto de 2026 se registraron 32.867 altas y 37.079 bajas de autónomos. Ese flujo constante de entradas y salidas es el estado real del emprendimiento en España: mucha gente probando y pocos proyectos que llegan a tener estructura.
No lo digo con desprecio. Empecé a trabajar a los 18 y a emprender a los 21 con una FP de grado medio, y en los talleres, clínicas, comercios y servicios en los que he participado he aprendido a distinguir un alta de un negocio: el negocio tiene clientes que repiten, un margen conocido y alguien que podría sustituir al fundador una semana. Muchos negocios con años de actividad no cumplen las tres condiciones.
Tres carencias que las estadísticas no miden
Gestión
Emprender por necesidad no es un defecto; buena parte de los negocios locales de este país nacieron así. El problema es que la necesidad condiciona las decisiones: se fija el precio por debajo del mercado para captar al primer cliente, se acepta cualquier encargo y no queda tiempo para aprender a gestionar. La carencia que más he visto no es la falta de trabajo, sino no saber cuánto cuesta cada hora y qué servicio deja margen. Un taller con la agenda llena puede perder dinero. El GEM lo refleja a su manera: entre quienes abandonaron una actividad en 2025, el 23,4 % alega que el negocio no era rentable y el 13,2 %, problemas de financiación. Más detalle en la falta de profesionalización de los pequeños negocios.
Financiación: ahorros y, si acaso, el banco
La mitad de los proyectos nacientes arranca con menos de 10.000 € y el importe más frecuente es 5.000 €. El 64 % de ese capital semilla sale de los ahorros personales y el 10 % de la familia; los bancos aportan el 12 %, menos que el 17 % de 2022; los inversores privados, el 2 %. Cuando el ahorro no llega, en la práctica la única puerta es la bancaria, y el banco presta contra avales, no contra el proyecto. Los expertos consultados por el GEM puntúan con un 3,8 sobre 10 la facilidad para acceder a financiación. Bella Idea atrajo interés inversor por más de 1 M€; sé lo poco habitual que es eso para un negocio de barrio.
Formación
La condición peor valorada del ecosistema, con un 2,3 sobre 10, es la educación emprendedora en la etapa escolar. Se enseña a hacer el oficio, no a cobrarlo. En los comités de dirección en los que he participado (HomeServe, AFS Group, Jobin, Dominion, PcComponentes) se revisan cada mes margen, caja y ventas; en el pequeño negocio esa información suele no existir. Esa brecha no se arregla con un alta nueva.
Ciudades y resto del territorio: la brecha está en el entorno
Madrid concentró 28.348 de las 127.533 sociedades creadas en 2025, más de una de cada cinco; con Cataluña (24.907) suman más de cuatro de cada diez. Concluir que fuera de las grandes ciudades no se emprende es un salto que los datos no respaldan. Hay más autónomos por habitante en Baleares (128,9 por cada 1.000 personas de 16 a 64 años), Galicia (127,2) y Castilla y León (125,1) que en la Comunidad de Madrid (93,5, la más baja). En Zamora, Lugo y Ávila casi uno de cada cuatro afiliados es autónomo; en Madrid, el 11,6 %.
El GEM añade un matiz: en los municipios de menos de 5.000 habitantes, donde vive el 12,3 % de la población, la tasa de actividad emprendedora alcanzó en 2025 el 8 %, la misma que en las ciudades, y la proporción de negocios consolidados es mayor en el medio rural (9 % frente a 7 %). Lo que falta fuera de las capitales no son emprendedores: son sociedades con capital, servicios profesionales a mano, talento que contratar y una red que acompañe. Donde he visto funcionar negocios en poblaciones pequeñas siempre había alguien cerca (un ayuntamiento, una asociación, una red de empresas) que cubría esa carencia.
Qué sí funciona
Esto es lo que he visto marcar la diferencia, por este orden:
- Precio y propuesta de valor antes que subvención. Las ayudas públicas son el 5 % del capital semilla; el resto lo ponen el emprendedor y su entorno. Un negocio que necesita la ayuda para cuadrar no es un negocio. Primero, qué se vende, a quién y a qué precio con margen. En Bella Idea vendimos más de 200 servicios a precio cerrado: el cliente compraba certeza, y esa certeza era la propuesta de valor.
- Formación práctica. Unas pocas sesiones sobre cómo calcular el coste por hora, leer el extracto del banco y fijar precios cambian más una cuenta de resultados que muchos programas largos. Los programas de emprendimiento que lidero empiezan por ahí.
- Acompañamiento el primer año. Es cuando más empresas desaparecen. Una revisión mensual con alguien que ya ha pasado por ello evita errores caros: contratar antes de tiempo, alquilar un local grande, gastarse el IVA.
- Programas locales con continuidad. Los expertos del GEM mejoran su nota a los programas públicos de apoyo (5,1 sobre 10) y suspenden la prioridad política al emprendimiento (3,3). Funcionan los programas que duran más que una legislatura y que miden negocios vivos a tres años, no altas.
Y cuándo no conviene: para huir de un mal jefe, para encadenar ayudas o sin varios meses de gastos personales cubiertos. En esos casos el plan es otro, y suele empezar por un empleo.
Criterio para quien esté decidiendo si emprender ahora
El momento es razonable: la actividad crece y el 42 % de la población ve oportunidades en su zona, frente al 29 % de 2024. Pero ningún dato agregado decide por usted. Tres preguntas antes de darse de alta:
- ¿Hay alguien dispuesto a pagar hoy, no «cuando esté listo»? Si no puede nombrar a tres clientes probables, todavía no es un negocio.
- ¿Conoce su coste por hora y el precio al que deja margen? Si la respuesta es «lo que cobran los demás», falta trabajo.
- ¿Puede aguantar un año de ingresos irregulares? Casi seis de cada diez empresas no llegan a los cinco años; no es una razón para no emprender, es una razón para prepararse.
Darse de alta es un trámite de una mañana. Tener un negocio es una decisión que se toma cada mes, mirando los números.
Y si ya tiene un negocio que no funciona, cerrarlo bien también forma parte de emprender. Lo hice con Bella Idea tras cuatro años, atendiendo a proveedores, equipo, clientes y obligaciones financieras, y he contado cómo cerrar una empresa de forma ordenada.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos autónomos hay en España en 2026?
La estadística del Ministerio de Trabajo contabilizó 3.483.209 trabajadores autónomos en agosto de 2026, un 1,93 % más que un año antes. El 85,9 % no tiene asalariados y el 25,8 % cotiza por la base mínima. La cifra incluye personas físicas, socios y administradores de sociedades, así que no equivale al número de negocios individuales.
¿Qué es la TEA del informe GEM España y cuál es su valor actual?
La TEA, tasa de actividad emprendedora, mide el porcentaje de población de 18 a 64 años que está poniendo en marcha un negocio o dirige uno de menos de tres años y medio. En el informe GEM España 2025-2026 se sitúa en el 7,8 %, frente al 7,2 % del año anterior, y lleva cinco años seguidos subiendo.
¿Se emprende en España por necesidad o por oportunidad?
Según el GEM España 2025-2026, el 67 % de los emprendedores recientes afirma emprender para ganarse la vida porque el trabajo escasea, aunque el 57 % también quiere ofrecer algo diferente y el 54 % crear riqueza. Las motivaciones se solapan. Entre los negocios consolidados, siete de cada diez citan la necesidad como motivo.
¿Cuántas empresas sobreviven cinco años en España?
Según la Demografía Armonizada de Empresas del INE, el 41,9 % de las empresas nacidas en 2018 seguía activa cinco años después. El primer año es el más duro: alrededor de una de cada cuatro no lo supera. La mayoría de las que nacen y de las que desaparecen no tiene asalariados.
Fuentes
- Ministerio de Trabajo y Economía Social. Estadística de personas trabajadoras por cuenta propia afiliadas a la Seguridad Social, agosto de 2026
- INE. Estadística de Sociedades Mercantiles, diciembre de 2025 y año 2025
- INE. Explotación estadística del Directorio Central de Empresas (DIRCE) a 1 de enero de 2025
- INE. Demografía Armonizada de Empresas, año 2023
- Observatorio del Emprendimiento de España. Informe GEM España 2025-2026
- Eurostat. Employment statistics within national accounts (datos de 2025)
